Estados Unidos duplicó a 50 millones de dólares la recompensa por información que ayude a detener a Nicolás Maduro, el líder venezolano acusado de narcoterrorismo. La medida fue anunciada el 8 de agosto en medio de crecientes denuncias contra el régimen chavista.

La fiscal general Pam Bondi confirmó la nueva cifra y señaló que Maduro lidera una red criminal que involucra a grandes cárteles de droga como el Cártel de los Hijos, Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa, apuntando a introducir drogas y violencia dentro del territorio estadounidense.

Acusaciones y decomisos

Según Bondi, la DEA confiscó más de 30 toneladas de cocaína relacionadas con el régimen, de las cuales cerca de 7 toneladas están vinculadas directamente a Maduro. Parte de esa droga incluía fentanilo, una potente sustancia letal que ha causado “incontables vidas estadounidenses”, advirtió la funcionaria.

El Departamento de Justicia también incautó más de 700 millones de dólares en bienes ligados al líder venezolano, incluyendo aviones privados y autos de lujo. A pesar de estos golpes, el régimen sigue activo.

Contexto político y respuesta de EE.UU.

El aumento de la recompensa se suma a las acusaciones que pesan sobre Maduro desde 2020 por narcoterrorismo y tráfico internacional de drogas. Para el subsecretario de Estado, Cristóbal Landau, Venezuela “ha sido secuestrada por una banda” y ya no es solo un conflicto diplomático.

La polémica electoral de julio de 2024, donde el oficialismo declaró vencedor al régimen, fue cuestionada por la oposición que asegura que su candidato Edmundo González Urrutia ganó con el 67 % de los votos. González está exiliado en España y enfrenta una orden de captura emitida por Maduro.

Este aumento en la recompensa es un paso más en la estrategia estadounidense para presionar y desmantelar el poder del régimen chavista, marcado por el crimen y el narcotráfico.